martes 26 de enero de 2010

La Ley del doblaje al catalán

Es realmente doloroso para los que de verdad amamos el cine, no para los que van sólo a comer palomitas, que haya una ley que obligue a doblar las películas, sea al idioma que sea. El cine hay que verlo en versión original, como lo hacen los ciudadanos de la mayoría de paises, incluyendo aquellos que son las grandes potencias en este arte. A los franceses y a los británicos, verdaderos amantes de Almodovar, por ejemplo, no se les ocurriría, vamos, es que ni se les pasaría por la cabeza, escuchar a Blanca Portillo, a Carmen Maura o a Chus Lampreave hablar en francés o en inglés. Doblar es eliminar la voz del actor, y la voz es la parte más importante de una actuación. Es una mutilación brutal e imperdonable de la obra de arte original. Es cómo ir a ver al Museo Reina Sofía de Madrid, el Guernika de Picasso coloreado por un estudiante de primaria. Qué importa lo guapo que esté Brad Pitt o lo reales que parezcan las lágrimas de Meryl Streep si no sabemos cómo interpretan realmente, ni cómo hablan, ni cómo rien, ni cómo se enfadan, ni cómo regañan, ni cómo chillan, ni cómo suspiran. Odio el cine doblado. Ni al catalán, ni al castellano, ni al mallorquín, ni al gallego, ni al valenciano. Basta, por favor. ¡Subtítulos, ya!

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martes 19 de mayo de 2009

El derecho de las menores a abortar

A los 16, a los 15 y a los 12 también. Nadie puede obligar a una niña a tener un hijo contra su voluntad porque el hijo será de ella para toda la vida y de ella la responsabilidad. Por lo demás, que puedan abortar sin la autorización de los padres no significa que los padres no tengan que enterarse, ni que ellas puedan actuar a espaldas de estos. Una cosa no es incompatible con la otra. El médico debe tener la obligación legal de informar a los padres de una menor de que su hija quiere abortar y los padres deben tener la obligación legal de permitir que la decisión sea de su hija, les guste a ellos o no. Y como siempre termino diciendo lo mismo, permitir abortar no es obligar a abortar. Así que los antiabortistas y beatos varios no tienen nada de qué preocuparse, nadie les va a obligar, ni a abortar ni a casarse con alguien de su mismo sexo. Esos son solamente derechos para los que no piensan ni sienten como ellos. Los suyos, sus derechos, siguen intactos. Nadie se los ha tocado.

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